Desde Chile, escribo sobre gestión empresarial, asuntos corporativos, crisis  y reputación

Chile y la nueva comunicación de la justicia

Chile y la nueva comunicación de la justicia

Desde varios frentes, empresas y gremios se han levantado voces clamando por la excesiva judicialización de proyectos y de la actividad empresarial. Al mismo tiempo, han surgido mediáticos fiscales y jueces que toman un protagonismo inusitado de los casos en los que intervienen, todos de renombre y alcance nacional.

Pese a todos estos antecedentes, son muchas las empresas que no han entendido que tal y como se ha sofisticado la comunicación de las empresas (comunicación corporativa o asuntos corporativos), también se ha sofisticado la comunicación de los procesos legales, y tanto los jueces como los fiscales no están ajenos a esta realidad. De hecho, estos últimos han sido bastante proactivos al entender que el juicio de la “corte pública” es casi tan relevante como el proceso legal que se da dentro de una sala.

Sin duda alguna este es un nuevo escenario, en donde los jueces tienen un rol protagónico y mediático y en el cual muchas veces la información que rodea a los procesos se conoce antes por la prensa, con los consiguientes efectos devastadores para los involucrados. Y cuando hablamos de efectos, hacemos mención a un daño reputacional importante al ser juzgado primero en la corte pública, lo que muchas veces pone no sólo en peligro la situación procesal (contractual) de uno de los involucrados, sino que también el futuro de un proyecto empresarial y/o el desempeño de la propia compañía.

Sin ir más lejos, los últimos meses hemos visto una excesiva sensibilización de temas en la prensa, los que han surgido en diversos formatos. Desde trascendidos, filtraciones, declaraciones cruzadas hasta entrevistas. Por ello, si las compañías no son capaces de comprender esto o sus asesores (legales y comunicacionales) no pueden darles mayores luces al respecto, les va a resultar difícil poder conducir sus iniciativas dentro de cauces normales y llegar a puerto.

Sin embargo, más que lamentarse por algo que ya es una realidad, hoy no queda más opción que buscar soluciones. Este nuevo marco requiere que las compañías estén preparadas para defender su reputación en un nuevo contexto y sepan navegar en aguas no tan calmas como las que estaban acostumbradas. Las empresas que no logren leer y entender este nuevo marco, tendrán pocas posibilidades de sacar adelante sus proyectos y gestionar exitosamente su actividad empresarial.

Si hace unos años el impacto de los medios de comunicación en un proceso judicial podía poner en jaque temas tan relevantes como la presunción de inocencia o el secreto de sumario, las redes sociales y la creciente viralización de la información han hecho que este impacto se haya multiplicado a niveles dramáticos para las empresas. Las compañías han visto que este fenómeno se les viene encima y están buscando blindar y gestionar su reputación en un nuevo territorio, para algunas inexplorado.

Casi como una máxima, se hace urgente entender que los procesos judiciales en los que se ve inmersa cualquier compañía pueden generar un daño reputacional irreparable en sus distintos stakeholders, y eso lo están entendiendo de a poco las empresas, quizás demasiado lento para el vértigo que están tomando hoy los acontecimientos y la propia comunicación de la justicia.

Columna Original publicada el 27 de junio en El Líbero

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